jueves, 29 de agosto de 2013

Keynes y la escalera al cielo


Le gustaba decir a Hicks que John Maynard Keynes fue un verdadero impresionista, al estilo de Monet o Renoir. Sin definir con exactitud el trazo de los detalles, el inglés supo ver y delinear el aspecto general de esa obra luminosa que desde entonces llamamos macroeconomía. A partir de los 60, los economistas se lanzaron a la carrera por los microfundamentos de la macro. Keynes intuyó la casa, pero ¿cuáles eran los cimientos? ¿cuál era la escalera adecuada al cielo que se intuía?.

En los 70, Leijonhufvud (con un sorprendente parecido físico a Don Quijote) planteó su visión. Dinámicas de desequilibrio que alejaban a la economía del pleno empleo en determinadas condiciones. Ausencia de la mano invisible de Smith, problemas y ruido en los mercados financieros y de trabajo. Tras unos años de pujanza, todo ello quedó en el olvido. Triunfaron los elegantes modelos de Equilibrio General Dinámico. expectativas racionales y optimización intertemporal. Música de Mozart para las refinadas mentes matemáticas de las nuevas generaciones. El problema de la estabilización parecía resuelto. Pero cada vez está más claro que fue una ilusión. No era de Mozart la sinfonía económica. Quizá tengamos que volver a los 70...y empezar por donde lo dejamos.


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